5 maneras fáciles de incluir al ejercicio como parte de tu rutina

Con la colaboración de CINTHYA DE RECALDE

Las mamás somos maestras en organizar la vida de nuestra familia. 

Organizamos las actividades de nuestros hijos, de nuestras parejas y a veces hasta de nuestros propios padres. Nos encargamos de ver qué se va a comer todas las semanas en casa, y nos aseguramos de que todo esté impecable, ¿pero será que no estamos olvidando a alguien muy importante? ¡Nosotras!

Es hora de cambiar este mal hábito que tenemos algunas, y entender que para estar bien para los demás, es importante estar bien con nosotras mismas. Tenemos que aprender que también es importante cuidarnos a nosotras mismas, y que parte de esta tarea incluye dedicar por lo menos 30-45 minutos de nuestro día a nuestra salud con una buena rutina de ejercicios. 

Pero, ¿cómo empezar? Estos 5 simples tips pueden ayudarte a arrancar:

1) Elegí algo que te guste. No elijas el tipo ejercicio solo porque está de moda o porque creés que es lo que va a dar “el cuerpo perfecto”. Si te aburre o te hace sentir torpe, lo más probable es que lo dejes. 

2) Empezá de a poco. Si empezás queriendo trotar un 10K el primer día, no solo podés lastimarte, sino que al no lograr ese objetivo el primer día, te vas a frustrar y probablemente rendir. Mejor empezá con objetivos más simples y fáciles de lograr. A medida que los vayas cumpliendo, te vas a sentir más motivada para seguir y sumarte objetivos más desafiantes.

3) Incluí disparadores que te sirvan como recordatorios. Los disparadores sirven para formar un hábito. Estos disparadores pueden ser cosas como: el horario, el lugar, una pista. Son cosas que disparan una reacción automática. Por ejemplo: colocar tus championes al lado de la cama antes de dormir así los ves apenas te despertás; o llevar tu mochila con ropa de gimnasio al trabajo.

4) Premiate. Las personas que son regulares con el ejercicio lo hacen porque se sienten premiadas con más energía durante el día, un mejor descanso durante la noche, y una sensación general de bienestar. Podés además elegir otros premios que te sirvan como estímulo, como por ejemplo: una rica taza de café post-ejercicio, o una ducha caliente.

5) Mentalizate de que es tu momento. Dejá que tu momento de ejercicio sea más que una obligación, un momento para disfrutar de una actividad que te desconecta de tu día a día. Una vez que lo veas como algo positivo de tu día, será más fácil convertirlo en hábito. 

¡Probá aplicar estos consejos y vas a ver que el ejercicio formará parte de tu rutina diaria en poquísimo tiempo!

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